
Hoy que no estás, el mundo se ha vestido de gris. De pena el cielo se va llorando por el jardín. Hoy que no estás, mi cama no ha podido dormir. Hoy que no estás, las calles son inútiles. No son el eco de tu risa, son inútiles. Hoy que no estás, te extraña mi guitarra. Mi perro está triste. Se ausenta la magia, niña. Si no puedo verte, no quiero paisajes. Si no me acompañas, donde voy a ir. Si no podré volver jamás a acariciarte, seré como una orilla sin mar, sin oleaje y brisa. Me dirá que si. Me quedará en el aire un pensamiento que se irá sincero y lento y en el viento flotará, hoy que no estás. Y que a pesar que me parece hasta mentira puede que la vida siga pero si tú no estás para qué. Dime para qué. Hoy que no estás, voy a inventarme el final. Tú regresabas y no nos separábamos más. Es mi canción, no tengo que decir la verdad. Diré que me beses al darte la mano. Oiremos violines y atardecerá. Y así, cuando me entere que no estás aquí, al menos mi canción me dirá que si. Me dirá que si, que te quedes!

















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